Hay ideas que no necesitan imponerse.

No irrumpen.

No hacen ruido.

No buscan convencer.

Simplemente emergen.


Como las burbujas que ascienden desde el fondo abisal, nacen en un lugar que permanece oculto a la mirada. Durante su recorrido no invaden el océano ni alteran su calma. Tan sólo ascienden, silenciosas, despertando una pregunta en quien las contempla:


«¿De dónde salen?»


Mientras recorren ese pequeño trayecto consiguen algo extraordinario: cautivan sin reclamar atención.


Y cuando alcanzan la superficie, parece que desaparecen.


Pero sólo aparentemente.


En realidad, no desaparecen. Llegan exactamente al lugar al que estaban destinadas. Se funden con el aire del que siempre formaron parte.


Así son las  burbujas de reflexión de ENTUMERAKIA.


Pequeñas reflexiones que no pretenden ofrecer respuestas definitivas ni cerrar una conversación. Tan sólo emerger durante un instante, despertar una mirada distinta y continuar su camino.


Quizá desaparezcan de la pantalla.


Quizá no de tu interior.